Hay que devolverle dignidad a la nación

A la fecha ha habido cerca de 36.000 asesinatos entre hombres, mujeres, niños y niñas por la guerra declarada del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa en contra de la delincuencia organizada y que, en palabras de Jorge Carrasco Araizaga “México – La ´guerra interna´ toma forma…”, nos apunta a lo que hoy en día se convierte esta lamentable estrategia:

 “’La guerra’ al narcotráfico declarada por el presidente Felipe Calderón se parece cada vez más a un conflicto armado interno: miles de civiles muertos, ejecuciones extrajudiciales, desaparición de personas, desplazamientos de poblaciones, reclutamiento de menores de edad (…) Inocultables para el mundo, estas expresiones de la violencia han dejado desde el inicio del actual gobierno por lo menos 35 mil muertos, 230 mil desplazados, 283 denuncias de desaparecidos, miles de mutilados y otras tantas víctimas previstas en el Derecho Internacional Humanitario (DIH). De acuerdo con esa norma, la violencia intensa y prolongada en el país tiende a reunir las características de un ‘conflicto armado no internacional’. 1

 Las reformas legislativas que se crearon para esta Guerra han contribuido para que el Ejército mexicano y los cuerpos policiacos invadan los espacios públicos, violenten las garantías individuales, utilicen mecanismos, como el arraigo, violatorios de los derechos humanos como lo han señalado la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Amnistía Internacional (AI) en sus informes anuales.

 Como consecuencia de esta guerra declarada por parte del Estado, también el fenómeno de las desapariciones forzadas de personas se ha incrementado. Apenas el lunes 21 de marzo de 2011, el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas Involuntarias de la ONU fue informado de la “existencia de 283 quejas presentadas ante la CNDH por desaparición forzada entre diciembre de 2006 y febrero de 2011.”2

Ante este escenario, en que la sociedad sufre los efectos de esta guerra, los jóvenes de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárezmarcharon en contra de la violencia3; en Saltillo se creó la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos y Desaparecidas en Coahuila que visibiliza la difícil situación que se sufre en ese estado, escenario cotidiano de crímenes de lesa humanidad; en todo México se formó el movimiento “No + Sangre” y se promovieron más iniciativas y movilizaciones como la del poeta Javier Sicilia, luego del asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia Ortega en Cuernavaca, Morelos, para exigir ¡ya basta! Con la violencia, asesinatos, feminicidios, desapariciones forzadas cuyas responsabilidades se encuentran en la fallida política implementada por parte del gobierno del Estado mexicano. En este escenario cabe recordar el asesinato de Marisela Escobedo Ortiz, de Susana Chávez y de las, los integrantes de la familia Reyes Salazar.4

 Para dimensionar lo que sucede en Chiapas, retomamos un fragmento de la carta que envía, en un intercambio epistolar, el subcomandante insurgente Marcos a Luís Villoro: “Y no menciono a Chiapas y la guerra contra las comunidades indígenas zapatistas, porque ya se sabe que no están de moda, (para eso el gobierno del estado de Chiapas se ha gastado bastante dinero en conseguir que los medios no lo pongan en el horizonte de la guerra, sino de los ‘avances’ en la producción de biodiesel, el ’buen’ trato a los migrantes, los ‘éxitos’ agrícolas y otros cuentos engañabobos vendidos a consejos de redacción que firman como propios los boletines gubernamentales pobres en redacción y argumentos).”5

 La guerra de Calderón cada vez tiene más presencia en Chiapas y como ejemplo la Capital Tuxtla Gutiérrez tiene retenes militares en todas sus entradas y la base militar que permaneció en el Valle de Santo Domingo, municipio de Frontera Comalapa, instalada a partir de la irrupción del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en un área cercana a la Biosfera de Montes Azules y cerca de la comunidad Lacandona, adscrita a la 39 Zona Militar, de Ocosingo, se convertirá en cuartel con el pretexto de la lucha contra la delincuencia organizada. Asimismo desde enero el comandante de la Séptima Región Militar, general Salvador Cienfuegos Zepeda aseguró que personal militar del 100 batallón de infantería adscrito al campo militar 36 del ejido Chiapas Nuevo en el municipio de Jiquipilas en la región Centro, se incorporó este fin de semana a la zona, para fortalecer y garantizar las tareas sociales y de seguridad en el estado.

Es conocido que municipios como Tuxtla Gutiérrez, Villaflores, Comitán de Domínguez, Palenque, Frontera Comalapa, Tapachula se han dado enfrentamientos y han fallecido civiles en estas acciones.

 Además en los meses pasados se han reforzado campamentos y cuarteles militares; los retenes, patrullajes y operativos, en el marco de la guerra desatada por Felipe Calderón, se han incrementado, sin que se tenga bien definido y claro cuando estas mismas acciones son en contra de la criminalidad organizada o cuando van en contra de las comunidades en resistencia, movimientos sociales, defensoras/es de derechos humanos, criminalizando acciones de defensa y ejercicio de sus derechos.

 Ante este mismo escenario nacional, la organización Sociedad Civil Las Abejas manifestó que “Lo mismo para resolver el problema de Chiapas que para resolver el problema del crimen organizado parece que el gobierno no tiene otra idea más que recurrir a las armas. En realidad, los poderosos, los políticos y gobernantes, sólo saben recurrir a la violencia para proteger su ambición, su plan de saqueo y robo al patrimonio de nuestra nación. El gobierno dice ahora que el ejército es para defender al pueblo… Lo mismo decía en los campamentos de desplazados de Chenalhó cuando militarizó nuestro municipio después de la masacre de Acteal para imponer su contrainsurgencia.”6

 Finalmente, ante una situación de violencia generalizada, fortalecida con impunidad y falta de justicia así como lo confirma la continua liberación de los autores materiales de la Masacre de Acteal, ahora de bajo perfil sin reflectores mediáticos; se suman las acciones de grupos de corte paramilitar, cuerpos policiacos y militares que genera una violación sistemática a los derechos humanos lo cual va encaminado a un clima de violencia exponencial que al parecer no tiene límites.

Para más información con: Gubidcha Matus gmatus@frayba.org.mx

3 En el evento, la policía federal que supuestamente estaba ahí para protegerlos, disparó hiriendo uno de ellos. Disponible en: http://uupn.upn.mx/anuario/index.php/noticias-educativas/noticias-educativas-2010/100-reforma/17376-hieren-a-estudiante-en-marcha-en-juarez.html

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