La cultura de la violencia o la violencia como cultura

Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía,

serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.

Ernesto Sábato.

 Hoy México está bajo la zozobra ante una violencia generalizada, dictada desde las altas esferas del poder y sus mafias internas y externas, en el proceso de un país que ya se nos fue y que no tiene vuelta, pero, bajo ello las culturas subterráneas, desde la periferia sobreviven, se reproducen y generan vida. Es esta Cultura la base de toda sociedad y por tanto está compuesta por una serie de elementos y relaciones que generan identidad, conciencia, procesos de producción, creación y comunicación entre todos sus integrantes; además de ser un derecho inalienable de la humanidad, de todos, todas y cada unos de los pueblos que la componen.

México tiene una gran riqueza cultural y diversidades de pueblos con sus propias formas de cosmovisión, los cuales son el cimiento, la raíz de la sociedad mexicana actual, que le da fuerza por su potencial de ser, expresión que permite relacionarse con las diversas culturas del mundo. Por diferentes intereses políticos y económicos, los reconocimientos por la diversidad cultural y el fomento de las culturas del país no han sido satisfactorios y plenos en goce de derechos individuales y colectivos que tienen como pueblos indígenas, originando una política cultural eurocentrista en su base de conocimiento y folklorista en la divulgación de la diversidad cultural.

Diversos intelectuales chiapanecos, mexicanos y de otros países han señalado que en el país y en su caso el estado de Chiapas no existe un proyecto de Cultura acabado, desde y para el Estado en su constitución política, ya que la manera de actuar de los gobiernos en sus tres niveles, ante los problemas y retos culturales se han dado a partir de las coyunturas políticas, con mínima, casi inexistente distribución del presupuesto nacional.

Chiapas representa una parte del mosaico cultural de México, con una historia, tradición, artesanía y arte que se han expresado en diversos tiempos y ahora con mayor auge, el cual conlleva a un entramado complejo de relaciones y dinámicas, que no puede ser atendido con una política unidireccional y trazada desde un ámbito ideal, sino tratado como un proceso generado en el consenso, dinámico y en constante retroalimentación en su realidad específica.

Las prácticas continuadas de manera histórica, así como los grandes discursos generados por cada pueblo en específico, representan el conjunto de su cultura; es decir, tenemos la realidad de un pueblo, sintetizada en sus grandes discursos narrativos como el arte, la religión, la ciencia, la ley, sus tradiciones y costumbres. A partir de ello y con base en la función que desempeña el estado político moderno, debería ser que los gobiernos democráticos procuren alternativas de consolidación, reproducción, creación, producción, promoción y generación de espacios para la cultura. Bajo esta perspectiva conocer la realidad específica del pueblo de Chiapas, la evolución de sus instituciones y fenómenos culturales, nos permiten sostener de manera clara que los problemas y retos que se enfrentan, son muy serios, puedo asegurar que al gobierno de Chiapas no le interesa la cultura, sino que su prioridad es la imagen de la cultura y su reflejo en el turismo, en la explotación económica que representa, la proyección de espejismos que entrelaza en un sistema de desarrollo capitalista en donde lo principal es el dinero, la plusvalía y menosprecia a las personas y la comunidad.

Tan sólo por citar un ejemplo: en el mes de diciembre de 2010, el gobierno Chiapas decretó la desaparición de el Centro Estatal de Lenguas, Artes y Literatura Indígena (CELALI) y por tanto su desmantelamiento para finales del mes de marzo de 2011, para incluirlo a la Secretaria de Pueblos Indios. El CELALI a lo largo de su escasa existencia representaba un espacio de expresión y fomento a la cultura de los pueblos indígenas en Chiapas y de la interculturalidad que con ella se había sostenido, con aciertos y errores, así como con procesos que requerían una mayor vitalidad y seguimiento de continuidad.

En cuanto a los logros del CELALI, podrían enumerar: la apuesta por la formación de escritores jóvenes y adultos; la difusión de las lenguas y manifestaciones culturales en radio y televisión; la enseñanza de las lenguas a hispanohablantes y extranjeros; los estímulos otorgados a escritores, pintores y músicos; y la publicación de libros (obras literarias y de investigación), todo esto a cuenta gotas. De la publicación destaco la traducción de los acuerdos de San Andrés, los cuales estuvieron bajo la supervisión de los Maestros Andrés Aubry y José Antonio Reyes Matamoros, entre otros tantos compañeros de los lenguas tsotsil, tseltal, Cho`l y tojolabal que contribuyeron a una de las traducciones impecablemente trabajado y como olvidar el gran apoyo desinteresado de los Maestros Miguel León Portilla Carlos Montemayor que estuvieron acompañando el proceso de desarrollo de este espacio conocido como CELALI, hoy lamentablemente diezmado por la decisión discriminatoria y racista del gobierno del estado de Chiapas.

Respecto errores o retrocesos confluyeron varias cosas: una especie de conformismo en la innovación del trabajo cultural, la muy estrecha o casi nula relación interinstitucional siendo que era menospreciada por los gobiernos en turno, distanciamiento entre el CELALI y los creadores, especialmente con los promotores culturales y autoridades comunitarias. Se rumorea que a partir del Encuentro de los Pueblos Originarios deMéxicohistoria, cultura y resistencia en la independencia y revolución que se realizó del 18 al 21 de octubre en la ciudad de San Cristóbal de Las casas, donde los gobiernos federal y estatal fueron duramente criticados por su acción paternalista y excluyente hacia los pueblos originarios del país, con políticas de gobierno de maquillaje en el mejor de los casos fue lo que provoco la desmantelamiento de CELALI.

Ante esta acción se ha generado un silencio parecido a la estupidez de las organizaciones culturales de la sociedad civil que supuestamente están preocupados por el impulso de la cultura de los pueblos en todas las expresiones artísticas.

Cabe mencionar que a pesar que el CELALI se creó como una respuesta a las demandas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que exigía una nueva relación entre los pueblos indígenas y el gobierno mexicano, mismos que se plasmaron en los Acuerdos de San Andrés Sakamch’en de los Pobres en la Mesa 1: Derechos y Cultura Indígena.

Hoy ante esta cultura de violencia y guerra lo más apremiante son las acciones sociales de la sociedad civil que se expresaron del 5 a la 7 de mayo en la convocatoria del poeta Javier Sicilia en la Marcha Nacional por la Justicia y Contra la Impunidad, en donde se expresó el dolor, el hartazgo, la rabia y la emergencia para la transformación y dignificación del país que nos han dejado los malos gobiernos y sus sequitos de ineptos que no han sabido servir al pueblo.

 Es por lo anterior, más que nunca el trabajo en generar movimientos culturales que vinculen las relaciones humanas a través de talleres literarios, teatro, música, danza; círculos de estudios, seminarios, diplomados, entre otras acciones; que estos se enlacen en la realidad de las luchas de resistencia y sean espacios de formación alternativa en donde salgan muchos pensadores, artistas, escritores, promotores culturales, que fluyan en la esperanza y el latido vivo de de la humanidad.

Para más información Pedro Faro

pfaro@frayba.org.mx

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